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El pasado 30 de Junio, Antonio Tajani, Vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario de Industria y Comercio, presentaba en Bruselas la Comunicación “Europa, primer destino turístico del mundo: un nuevo marco político para el turismo europeo”.
 
Esta Comunicación, de gran relevancia política, pone de manifiesto que Europa se toma muy en serio el turismo, al que reconoce como actividad económica de gran importancia con un impacto muy positivo en el crecimiento económico y la creación de empleo. Al mismo tiempo, la Comunicación reconoce la contribución del turismo al desarrollo y a la integración económica y social, en particular de las zonas rurales y de montaña, las regiones costeras y las islas, las regiones periféricas o en proceso de convergencia. Con alrededor de 1,8 millones de empresas, esencialmente PYMES, que ocupan aproximadamente al 5,2% de la mano de obra total (en otras palabras, alrededor de 9,7 millones de puestos de trabajo, con una importante proporción de jóvenes), la industria turística europea generas más de un 5% del PIB de la Unión Europea, una cifra en constante crecimiento. Así, el turismo constituye la tercera actividad socioeconómica más importante de la Unión Europea, después de los sectores del comercio y distribución y la construcción. En España, la industria del turismo representa alrededor del 12% del PIB y emplea cada año a más de 1 millón de personas.
 
Para entender la dimensión del turismo y el porqué de la consideración y el interés renovado con la que las instituciones comunitarias pretenden tratar a nuestro sector no hay ningún secreto: La Unión Europea sigue siendo el primer destino turístico del mundo, con 370 millones de llegadas de turistas internacionales durante el año 2008 (de las que 57,4 millones tuvieron lugar en España), lo que representa un 40% de las llegadas de todo el mundo. De ellas, 7,6 millones correspondieron a los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China), lo que representa un claro crecimiento en relación con los 4,2 millones de 2004. En cuanto a los viajes realizados por los propios nacionales europeos destaca que el 90% tiene lugar dentro de la Unión Europea.
 
Desde el 2008, el turismo europeo está experimentando una situación económica difícil como consecuencia de la crisis económica y financiera que afecta al conjunto de las economías y que ha repercutido notablemente en la demanda de los servicios turísticos. Más recientemente, la situación empeoró con la erupción del volcán Eyjafjöll, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de nuestro sector pero también su capacidad de resistir gracias a la importancia que tienen los viajes y las vacaciones para los europeos.
 
Este contexto difícil para la industria del turismo ha puesto de relieve una serie de problemas a los que debe enfrentarse el sector turístico europeo. Para responder a ellos, es fundamental que todos los agentes de dicho sector puedan unir esfuerzos y trabajar en un marco político consolidado que tenga en cuenta las nuevas prioridades de la Unión Europea expresadas en su estrategia “Europa 2020”, y que se resumen en que Europa debe seguir siendo el primer destino del mundo, capaz de valorizar la riqueza y la diversidad de los territorios que la componen.
 
El mensaje que trasmite la Comunicación es claro y alentador: la Comisión coordinará las iniciativas relacionadas con el turismo y definirá un nuevo marco de acción a fin de mejorar su competitividad y capacidad para crecer de manera sostenible aprovechando al máximo las competencias que el Tratado de Lisboa otorga a la Unión Europea en el ámbito del turismo.
 
Y, ¿cuáles son tales competencias? De conformidad con el artículo 195 del TFUE, la Unión Europea puede: promover la competitividad de las empresas de este sector y crear un entorno favorable a su desarrollo; propiciar la cooperación entre los Estado miembros, en particular mediante el intercambio de buenas prácticas; y desarrollar un enfoque integrado del turismo garantizando la toma en consideración de este sector en sus demás políticas. Este nuevo marco jurídico constituye una verdadera oportunidad para realizar acciones de gran valor añadido europeo destinadas a beneficiar al conjunto de los países de la Unión Europea.
 
Estas acciones se pueden agrupar en cuatro grandes ejes: estimular la competitividad del sector turístico en Europa que requerirá un mayor esfuerzo en innovación para que, el sector y sus empresas, puedan adaptarse a las nuevas tendencias y demandas de los consumidores y encuentren fórmulas para extender la temporada turística con programas de turismo social europeo; promover el desarrollo de un turismo sostenible, responsable y de calidad potenciando las distinciones y sellos que premien los esfuerzos por elevar la calidad de los destinos y el respeto al medio ambiente; consolidar la imagen y visibilidad de Europa como conjunto de destinos sostenibles y de calidad con la creación de la marca “Europa” en cooperación con los países miembros y la industria turística europea; y maximizar el potencial de las políticas e instrumentos financieros de la Unión Europea para el desarrollo del turismo teniendo en cuenta el impacto que tendrán para nuestro sector distintas políticas europeas en los ámbitos de mercado interior o protección al consumidor.
 
Hasta aquí la parte bonita de la historia. Ahora es cuando me toca intentar explicarles cómo puede ser que mientras en Europa se toman y anuncian decisiones que valoran el turismo como uno de los motores económicos que favorecerán la creación de empleo y permitirán a Europa salir de la crisis y consolidarse como una de las economías más fuertes y estables del mundo, en España, nuestro Ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, propone la supresión de la Secretaría del Estado de Turismo por razones económicas.
 
Si para Europa el turismo es importante y así empieza a valorarlo, para España todavía debería serlo más. La decisión del ministro es como si hubiésemos viajado atrás en el tiempo, cuando los dirigentes de nuestro país vivían de espaldas a Europa, a la realidad económica y social mundial y el mítico Paco Martinez Soria popularizó el “Spain is different”. Desde CEHAT deberemos redoblar esfuerzos para hacer entender al gobierno de España del error estratégico de su decisión y de las consecuencias negativas que para el turismo español significaría que otros países europeos aprovecharan mejor las oportunidades que las nuevas políticas europeas sobre turismo pondrán al alcance de los países miembros, por el simple hecho de darle la importancia al turismo que nuestro gobierno le niega.
 
 
Por Didac García Carreté, Director de asuntos europeos 
 
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