D. Domènec BioscaEstamos rodeados de cambios y dificultades: el aumento del IVA, del IRPF y de otros tributos, los tsunamis de normativas, la nula financiación, el paro con el castigado consumo, los cambios tecnológicos de los hábitos de compra, las nuevas formas de marketing, la nueva distribución comercial, los clientes con altavoces en las redes sociales, las rigideces laborales, las malas noticias económicas, sociales y políticas, que manchan las marcas turísticas. Quisiera recordar que cada día, cada minuto, estamos rodeados de éstos y de otros cambios, que cuando no nos formamos para detectarlos a tiempo real los llamamos CRISIS, pero no nos engañemos, estos cambios / crisis no llegan de golpe un día entrando por una ventana, voceando el primero que llega ¿Quien se ha dejado la ventana abierta? ¡HUELE A CRISIS! No funciona así.

Cuando los cambios son tan grandes que ya no los dominamos, los llamamos CRISIS. Esto está ocurriendo en este veloz tránsito del facilón mercado de demanda donde el cliente no podía escoger teniéndose que conformar con ESTAR, pudiendo quejarse como máximo en la recepción, al nuevo y complejo mercado de oferta súper competitivo, mediático y global donde los clientes pueden escoger, comparar y conocer las opiniones de los otros clientes y en consecuencia ser más exigentes en su deseo de premiarse y ser felices, pudiendo opinar en las redes sociales, castigando o ensalzando la marca de los clientes convirtiendo las respuestas que dominábamos en inútiles. Por este motivo EL CONGRESO DE LA CEHAT VIENE CARGADO DE SOLUCIONES INNOVADORAS, PRÁCTICAS Y EXPERIMENTADAS.

Entre ellas, tener claras LAS ETAPAS y LAS METAS donde queremos llegar, porque sólo EL QUE CREE, CRECE PARA PODER CREAR ALTERNATIVAS y EL OPTIMISTA COMO SE LAS CREE LAS PONE EN MARCHA CON PASIÓN CONTAGIANDO ILUSIÓN. EL PESIMISTA como no cree, no crece, no crea alternativas y, en consecuencia, no le rodean las “CAUSALIDADES PARA TENER CASUALIDADES”, no se FORMA, olvidando que la FORMACIÓN actúa como las “DIOPTRÍAS”, que nos permiten ver los cambios pequeños que no veíamos por “FALTA DE VISTA”. Le invito a que nos encontremos en Valencia, porque allí podremos juntos ponernos las gafas con las dioptrías que cada uno necesitamos. Será nuestra suerte y en consecuencia la de todos, porque cada uno de nosotros puede caminar, pero sólo juntos llegaremos a nuestras METAS como arquitectos de nuestra suerte.

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