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El fenómeno del consumo colaborativo o p2p, representado por el modelo de negocio de Airbnb, ha puesto en alerta al sector turístico, que analiza el fenómeno al tiempo que advierte de sus desventajas y de la falta de regulación.
Estos nuevos productos turísticos han nacido como consecuencia de la red y la mejora de la comunicación en Internet, ofreciendo algo que no es nuevo, pues hace más de 10 años ya existían webs de alquiler de apartamentos. Sin embargo, ahora sí han llegado, a través del boca a boca, a un nicho de viajeros más jóvenes, que buscan otras experiencias más allá del turismo tradicional.

«Para ellos, las ventajas que hay en los portales que gestionan esta oferta son: el precio, en general, más bajo que en la hotelería tradicional; la diversidad de oferta en cuanto a cantidad, calidad y localizaciones; y la experiencia, en algunos casos, de compartir un alojamiento con los propios dueños. Aunque todo ello lleva consigo también algunas desventajas: como la falta de independencia a la hora de alojarse en casa de otros, a los que además no conoces. Algo que supone un riesgo, como lo es el de no encontrar lo que se espera, el de no contar con servicios de comida o limpieza, y el de la legalidad de la transacción económica, que no asegura que se declare», opina Javier de la Cruz, CEO de ClubRural.

Juan Carlos Sanjuán, director de Casual Hotels, opina que «cualquier consumo es positivo y cualquier acción colaborativa lo es también, pero siempre amparándose en las reglas del juego que vienen marcadas por las distintas legislaciones que amparan a los establecimientos turísticos y a los alquileres entre particulares. No creo que con decir que “esto es internet y/o es colaborativo” todo valga. Me parece que siempre que los establecimientos, habitaciones o sofás que la gente alquile cumplan la normativa vigente en cuanto a seguridad, salubridad, impuestos, etc., este modelo es algo muy lícito, pero si no se cumple con estas normas es algo a perseguir. Por tanto, colaborativo vería que una persona se vaya de viaje a un destino determinado y consiga vincular a más personas para que negocien un precio en el transporte y/o el alojamiento».

Por su parte Ramón Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, CEHAT, separa a compañías como Airbnb del consumo colaborativo: «es cierto que técnicamente son modelos basados en el principio del consumo colaborativo, pero en el momento en que entra un intermediario que cobra una comisión, podemos hablar de una agencia online en toda regla, que vende alquileres en vivienda privada. No es un modelo peer to peer desde el momento que hay una empresa que cobra una comisión del 15% y tiene un portal que ordena por precios. Las empresas como Airbnb son agencias especializadas en venta privada y no otra cosa. De hecho, no hay más que ver su facturación, que es pública e incluso se plantea su salida a bolsa. Es un portal como lo puede ser Booking, sólo que especializado en vivienda privada».

¿Amenaza para los hoteles?

Ante el rápido crecimiento de los modelos de negocio basados en el consumo colaborativo, cabe preguntarse si de algún modo pueden suponer una amenaza para los modelos y establecimientos tradicionales. «No consideramos que este tipo de consumo turístico entre en verdadera competencia con hoteles o alojamientos tradicionales, ya que ofrecen productos distintos en cuanto a servicios. De hecho, por servicios y precios, los hoteles tienen un público diferente. Aunque sí pueden aprender de esto, pensando en nuevos productos, semejantes en precio, que puedan llegar a viajeros más jóvenes, por ejemplo, con habitaciones para compartir. Sin embargo, sí pueden ser un peligro para los apartamentos de alquiler, que ofrecen el mismo tipo de alojamiento. Por eso, los propietarios turísticos, que pagan impuestos, deben pedir una reglamentación al respecto, que no sólo les proteja a ellos, sino también a los usuarios, ya que ¿de qué manera pueden controlar las asociaciones de consumidores las reclamaciones en los alojamientos que se anuncian en estas páginas sin cumplir ninguna legislación vigente?», se pregunta Luis Gurumeta, jefe de Proyecto de Selectahotels.com.

«Yo no diría que es una amenaza –señala Ramón Estalella– sino más bien una tendencia. Pero es una tendencia peligrosa, ya que este tipo de alquileres supone el foco de economía sumergida más importante en nuestro país, con millones de estancias no tributadas. Cierto es que las plataformas son legales, pero muchas personas tienen dados de alta 30 apartamentos y no existe registro de que las personas que se ocupen de su limpieza y su mantenimiento, por ejemplo, estén dadas de alta en ninguna empresa. Es un perjuicio para la agencia pública y para la actividad turística en general. Un segundo problema es la falta de garantía para los consumidores, ya que nadie garantiza el servicio y cada vez se producen más casos de estafas sin posibilidad de reclamación. Por último, se está produciendo un perjuicio a muchas comunidades de vecinos que no están preparadas para el constante trasiego de personas que entran y salen, con los problemas de seguridad que ello puede acarrear»

Juan Carlos Sanjuán considera que «ya no sólo es amenaza para los hoteles, que lo es, sino para el turista. ¿Quién le garantiza que el agua que usa no está contaminada? ¿Quién contribuye con sus impuestos? Si el turista pide factura ¿el dueño se la puede dar? Si tiene reclamación que hacer a que estamento se puede dirigir. No creo que haya que regularizarlo para coartarlo sino que hay que regularizarlo para asegurar al turista, sobre todo, la tranquilidad de alojarse en estos establecimientos. Además, una vez reglado pasará a cambiar las reglas del juego porque no será el 100% de los ingresos para el dueño, tendrá que hacer frente a sus seguros, revisiones de instalaciones, controles de agua, controles sanitarios (muchos dan hasta desayuno), impuestos, altas de autónomo…».

Regulación

Las plataformas de consumo colaborativo en el sector turístico, para cumplir todas las condiciones legales como intermediarios, deberían entonces tener una legislación como la de las agencias de viajes online, ya que aunque en sus condiciones legales se eximen de tener responsabilidad si los alojamientos que se inscriben en su web no cumplen normativas legales, deben asumir su parte de responsabilidad, al menos con un seguro de responsabilidad civil, en caso de problemas tanto del viajero, como del propietario en el alquiler. «Todo ello sin olvidar la legislación turística local de los distintos países, comunidades autónomas o municipios. Y, por supuesto, sin olvidar la necesidad de una regulación fiscal, que impida la promoción de la economía sumergida, obligando a la declaración de impuestos de todos los ingresos obtenidos a través de estas plataformas. El problema es que la red se mueve a una velocidad superior a los legisladores, que deben trabajar ya en esto», opina Javier de la Cruz, CEO de ClubRural.

Para Ramón Estalella, «es necesario separar el producto de la plataforma. Lo cierto es que a este tipo de empresas se les deberían aplicar las mismas normas que a las OTAs, al ser un servicio turístico que debe pagar una serie de impuestos. Estamos viendo una venta de millones de estancias turísticas que están fuera de las regulaciones, por este motivo las grandes agencias están solicitando esta regulación.  Hay que tener en cuenta que el sector turístico está especialmente hiperregulado. A nivel europeo hay 250 directivas referidas a propiedad intelectual, consumo, seguridad, medios de pago. Y después están las regulaciones autonómicas y locales. Todo supone un gran gasto para los hoteles que no repercute a este tipo de empresas, como el IVA, las fichas policiales, los costes fiscales y sanitarios. Esta situación no tiene sentido en un sector que es el primer generador de empleo en nuestro país, donde hemos vivido un año de récord pese a que las pernoctaciones sólo han subido un 0,4%.

Fenómeno de marketing

Airbnb es un buen portal en cuanto a diseño, usabilidad y posicionamiento pero no es esto lo que le diferencia de otras webs turísticas, que sí deben aprender de esta plataforma su forma de llegar a su nicho. Los hoteles deben aprender de ellas su trabajo en social media para comunicar de una forma más cercana y conseguir llegar así a sus usuarios a través del boca a boca. Para Juan Carlos Sanjuán, «no es cuestión de hacerlo mejor o no, es cuestión que si yo como cadena hotelera con 3 hoteles quiero posicionarme tendré el empuje de 3 hoteles. Sin embargo si cuento con millares de habitaciones/sofás ilegales donde el coste que tienen es único el de la intermediación será más posible hacer las inversiones necesarias en SEO/SEM para posicionar la marca. Cuanto más empuje más fuerza».

Logo cuadro Airbnb

Fundado en agosto de 2008 y con sede en San Francisco (California), Airbnb es un mercado comunitario en el que la gente publica, descubre y reserva alojamientos únicos en todo el mundo, ya sea desde su ordenador o desde un teléfono móvil.

España es el tercer destino más importante para Airbnb después de EE.UU. y Francia. En total el número de huéspedes que viajaron con Airbnb en España se ha triplicado durante 2013. Y Barcelona destaca como el cuarto destino a nivel mundial, por esto Airbnb abrió oficinas en Barcelona en febrero de 2012, aunque el primer alojamiento en España se creó hace 4 años, y actualmente cuenta con más de 50.000 espacios registrados.

Su modelo de negocio se basa en el cobro de una comisión de entre un 6 y un 10% por cada reserva a los huéspedes, y un 3% del pago al anfitrión, que sirve para cubrir los costes de gestión.

Logo cuadro Alterkeys

Chema Gonzalez – CEO y cofundador de Alterkeys.com: «La revolución de Internet y su rápida inserción en el mundo laboral ha dado un giro radical a los modelos de negocio tradicionales, surgiendo alternativas que generan al cliente servicios que por el momento, no podía disfrutar.

El viajero 2.0 demanda nuevas experiencias, tienes otras necesidades y gracias al auge del consumo colaborativo en el sector turístico puede conseguirlas. El mercado comunitario que Alterkeys ofrece poniendo a disposición de unos las propiedades de otros para su uso y disfrute, produce en el viajero una mayor satisfacción en sus viajes y la posibilidad de vivir una experiencia única y diferente a lo que estaba acostumbrado. Hoy día ya no hace falta tener un castillo en propiedad para poder disfrutar de él durante tus vacaciones de verano. El consumo colaborativo es una tendencia que ha venido para quedarse, porque aumenta la eficiencia de nuestros recursos a la vez que consigue brindar una experiencia diferente, ya sea en el sector de los viajes, gastronómico o cultural»-

Logo cuadro Cosmopolit Home

Julien Dos Reis Pedro, Cosmopolit Home: «el Nightswapping es una nueva forma de viajar, es une mezcla entre el Couchsurfing, Airbnb y el intercambio de casa. Basado en un concepto único de intercambio de noches, el Nightswapping ofrece la posibilidad a los particulares, propietarios y (co)inquilinos de no tener que pagar más el alojamiento durante las vacaciones o para un fin de semana y eso, para cualquier destino.

Los usuarios deben registrarse a través de la página web para acceder a distintas formas de alojamiento. Cada vez que el usuario hospeda a miembros de la comunidad, ganará noches en su saldo de viaje a favor, para posteriormente hospedarse gratuitamente en casa de otros, en el destino que quiera.

Recientemente Cosmopolit Home cumplió un año. En el mercado español, el concepto del Nightswapping fue bien muy acogido. Ahora mismo, la mayor parte de nuestros miembros viven en Europa, y los españoles representan nuestra segunda comunidad».

Logo cuadro Only-Apartments

Alón Eldar, CEO de Only-apartments: «El consumo colaborativo es una nueva manera de comunicación entre proveedores de servicios y consumidores, y es lógico que algo tan global como el turismo sea pionero en ello. Es un cambio cultural que, aplicado en el sector del turismo, ha “democratizado” la forma de viajar. En mi opinión, el consumo colaborativo se irá extendiendo poco a poco hacia muchos otros ámbitos de la vida. Es el futuro.

Creo que en ningún caso supone una amenaza, ya que el sector turístico es dinámico y estamos hablando de tipologías de alojamiento absolutamente complementarias. Lo que debemos hacer es crear las sinergias necesarias para poder complementarnos y, efectivamente, aprender los unos de los otros, cada uno ofreciendo su tipología de producto.

Las perspectivas de Only-apartments, que actualmente está presente en 106 países con más de 25.000 apartamentos, son seguir creciendo en cantidad de producto y destinos a ofrecer a los viajeros, tal y como lo está haciendo el mercado».

Logo cuadro Wimdu

Ylenia Wanger, Wimdu: «creemos que es una evolución natural fruto del momento económico y tecnológico que estamos viviendo.  La crisis mundial ha hecho que surjan nuevos modelos económicos y que se tienda a un mejor aprovechamiento de los recursos. Esta tendencia afecta a todos los sectores y el turismo, como sector económico fundamental que es, debe adaptarse a ello. El consumo colaborativo es una realidad que ha surgido en respuesta a una necesidad.  Dejemos que el consumidor decida dónde quiere alojarse, no estamos robando clientes a los establecimientos tradicionales, somos una alternativa más en un mercado en el que creemos hay espacio para todos.

Nuestra intención es seguir creciendo, no sólo a nivel de propiedades sino también a nivel de calidad. Queremos que los usuarios que entren en nuestra plataforma sientan la confianza de que todo va a salir bien y de que nada va a arruinar su viaje. Buscamos ser una alternativa a los hoteles, económica, fiable y de calidad».

Fuente: Tecnhotel

http://www.tecnohotelnews.com/2014/05/consumo-colaborativo-que-supone-para-el-sector/

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