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Es habitual que la mayoría de los mortales nos desesperemos por lo lentos que son algunos procesos legislativos europeos. Para poner un ejemplo “reciente”, la propuesta de Reglamento sobre etiquetado alimentario, con sus idas y venidas del Consejo al Parlamento Europeo tardó más de dos años en ser una realidad. Si sacara el manual de Derecho Comunitario les hablaría que en los actos normativos europeos se distingue entre entrada en vigor, producción de efecto y aplicación. En otras palabras, que no sólo se pueden tardar dos años a publicar una propuesta legislativa de la Comisión en el Diario Oficial de la Unión Europea sino que, una vez publicada, los Estados tienen un periodo de tiempo para trasponer la pieza legislativa comunitaria en ley nacional y exigir su cumplimento. No exagero cuando les cuento que en más de una ocasión se empieza a cumplir una ley cuyo origen es Bruselas, cuando en los despachos de la Comisión ya se está preparando su revisión o modificación. No es sólo el proceso legislativo lo que debería revisarse sino la propia Unión Europea. Si uno de los requisitos de entrada para ser miembro de la Unión es precisamente gozar de un sistema democrático, me gustaría saber por qué la Unión Europea no lo es. Para ser una democracia debería conferir al Parlamento Europeo, que es la expresión de la voluntad de los ciudadanos europeos, los poderes que tienen nuestros parlamentos nacionales y que fuera éste el encargado de formar el gobierno de la Unión. En la actualidad la función de “gobierno” de la Unión la ejerce el Consejo, formado por los Primeros Ministros de los Estados Miembros. El resultado no es ningún gobierno europeo sino el enfrentamiento de intereses nacionales opuestos. Una jaula de grillos. Si bien los Primeros Ministros han sido elegidos por los ciudadanos, éstos lo hicieron para que gobernaran en sus respectivos países, no para que ejercieran funciones europeas. No se les votó en clave europea. Pero iré más allá. La actual Unión Europea es una obra incompleta y no da respuesta a las necesidades de sus ciudadanos. Es el resultado histórico de un tira y afloja de creer en un proyecto europeo común y el recoger velas y ningunearla para salvar las patrias y sus soberanía nacionales. El momento histórico que vivimos con países europeos al borde de la banca rota, la moneda única tambaleándose y la solvencia del sistema bancario en entredicho, dibuja en el tablero de ajedrez un escenario de jaque a la Unión Europea. Su incapacidad y la de sus Estados miembros de dar ningún mensaje creíble para los mercados y revertir la crisis económica actual, nos acercan a la oportunidad histórica de apostar decididamente por el proyecto europeo, democratizándolo, adelgazando su macro estructura burocrática, y sobretodo, cediendo la soberanía nacional necesaria para que sea una institución eficaz o, por el contrario, ver su desaparición. Jaque mate.
 
Necesitamos que Europa tenga un mensaje y no veintisiete. Y no me malinterpreten, no se trata de dejar que Alemania, Francia o quien sea dirija los destinos de todos los europeos, pero sí que lo haga el gobierno saliente de unas elecciones al Parlamento Europeo. Les pondré un ejemplo, les parece a Ustedes lógico que en España haya 17 clasificaciones hoteleras, tantas como autonomías, mientras 11 países europeos ya se han puesto de acuerdo para aplicar el mismo sistema clasificatorio, la llamada “Hotelstars Union”. Apelamos al sentido común y a la unidad de mercado para revertir una situación que no sólo perjudica a los hoteleros españoles sino a sus clientes, y en cambio dejamos que la Unión Europea siga siendo un proyecto incompleto e ineficaz. Cuando afirmo que disponer de 17 sistemas clasificatorios es una locura no estoy cuestionando el Estado autonómico. Al igual que cuando afirmo que Europa debe tener una voz y no veintisiete no estoy cargándome los Estados, pero sí pongo en duda la balanza actual de sus competencias. Y cuando me refiero a una voz que nadie piense en las figuras de paja actuales como son el Presidente de la Unión o el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. El tiempo ha demostrado que cuando tu cargo, por muy largo y oficial que suene, si carece de las competencias necesarias para ser eficaz, te convierte en un buen maniquí en las fotos oficiales y poca cosa más.
 
En tiempos de bonanza nadie se cuestionaba la eficiencia de las instituciones. Pero más de doscientas mil personas han abandonado Atenas para cultivar huertas en sus regiones y poder comer. Una de cada cinco personas en España vive en el umbral de la pobreza. El momento que vivimos es crítico. La desafección de la población hacia sus dirigentes políticos es cada vez mayor y ésta todavía crecerá más si éstos se perciben como marionetas de los intereses de la banca o simple portavoces de un grupo de tecnócratas, que en el caso de la Unión Europea, han demostrado ser de lo más ineficaces.
 
La inestabilidad que vive la Unión Europea se ha apoderado de todas sus instituciones. Tengo la sensación que se está legislando con el freno de mano puesto. No acaban de salir las propuestas legislativas que han sido anunciadas. Hay que agradar a demasiados, no se puede quedar mal con nadie. Se quiere legislar pero la realidad asusta. La falta de liderazgo y rumbo es evidente. Así nos encontramos que todavía esperamos la propuesta de Directiva que regule ciertos aspectos de las Sociedades de Gestión de los Derechos audiovisuales, la revisión de la “Package Travel Directive” o del IVA.
 
En este contexto, HOTREC, la patronal europea de hostelería, celebró su 64 Asamblea General del 25 al 28 de Abril en Limasol. La Asamblea fue un reflejo del convulso momento que estamos viviendo y de la apatía legislativa de las instituciones comunitarias. Más de uno tuvo la sensación de ser el protagonista de la brillante película “el día de la Marmota”, en el que el protagonista se despertaba cada día en la misma habitación de hotel, atrapado en el tiempo y lugar , para cubrir la noticia del método folclórico que usan los granjeros de Estados Unidos y Canadá, para predecir el fin del invierno basado en el comportamiento del animal cuando sale de hibernar el 2 de Febrero. Según la creencia, si la marmota al salir de su madriguera no ve su sombra, por ser un día nublado, dejará la madriguera, lo cual significa que el invierno terminará pronto. Si por el contrario, por ser un día soleado, la marmota "ve su sombra" y se mete de nuevo en su madriguera, significa que el invierno durará seis semanas más. Pues bien, tradición y sensaciones aparte, la Asamblea de Limasol se pareció muchísimo a la vivida en Copenhague, con más nerviosismo y preocupación por la indefinición de la Comisión Europea en cuestiones que afectarán a nuestro sector y esperamos desde hace tiempo que se concreten en propuestas legislativas.
 
Lo que mereció y mucho la pena de la Asamblea General fue comprobar el buen trabajo realizado por los grupos de expertos de la patronal europea en los que la delegación española participa activamente liderando las iniciativas sobre propiedad intelectual. Los resultados son palpables en el auge del sistema de clasificación europeo Hotelstars Union que pretende abrirse a los países del sur de Europa, o la coordinación de las acciones a realizar ante las instituciones comunitarias en relación a los abusos sufridos por la distribución online o por las Sociedades de Gestión de contenidos audiovisuales. Digno de mención es el reconocimiento que, por fin, las instituciones comunitarias dan a HOTREC por iniciativas como la Hotelstars Union o la implantación de la metodolgía MBS sobre prevención de incendios o su contribución a la futura Directiva sobre gestión de derechos audiovisuales. Disponemos de una patronal que ha dejado de esperar a que se legisle para oponerse a todo a intervenir en los procesos de consulta que realiza la Comisión Europea antes de proponer piezas legislativas que afecten el sector. El único problema es que el día de la Marmota se ha apoderado de Bruselas y el animalito, al ver su sombra, no deja de esconderse en la madriguera. O hay golpe de timón o tenemos “invierno” para rato…

Por Didac García Carreté, Director de Asuntos Europeos de CEHAT
 
Delegación española en la Asamblea General de Hotrec
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