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El impuesto sobre el valor añadido (IVA) se introdujo por primera vez en Europa, concretamente en Francia, en 1954. En 1967, los Estados miembros de la Comunidad Económica Europea de entonces acordaron sustituir sus sistemas nacionales de imposición sobre el volumen de negocios por un sistema común de IVA. Desde entonces, el IVA se ha introducido en aproximadamente 140 países de todo el mundo.
 
En 2008, los ingresos procedentes del IVA representaban el 21,4% de los ingresos tributarios nacionales de los Estados miembros de la Unión Europea (incluidas las cotizaciones a la seguridad social) registrándose un aumento del 12% desde 1995. El IVA constituye una importante fuente de ingresos para los presupuestos nacionales, y en muchos Estados miembros es la fuente principal. Los ingresos por IVA representaron en 2008 el 7,8% del PIB de los Estados miembros de la Unión Europea.
 
La crisis económica y financiera ha planteado difíciles retos para las haciendas públicas de muchos países europeos. Teniendo en cuenta la caída de los impuestos directos y de los impuestos sobre la propiedad a causa de la reciente recesión, es más que probable que la parte que representan los ingresos por IVA en el total de ingresos haya seguido aumentando en la mayoría de los Estados miembros. Además varios países han aumentado recientemente sus tipos de IVA o están estudiando esta posibilidad, ya sea por necesidades derivadas de la crisis o por un cambio de orientación a largo plazo de la imposición directa hacia la imposición indirecta.
 
En Diciembre del año 2010, la Comisión Europea inició un amplio periodo de consulta acerca del funcionamiento del sistema actual del IVA y de la forma en que debería reestructurarse en el futuro. Esta revisión a fondo del IVA es uno de los grandes retos de la Comisión Europea, ya que la actual legislación marco al respecto data de 1992 y las medidas adoptadas entonces fueron catalogadas como “provisionales” hasta que se alcanzara un acuerdo entre los Estados miembros para dotarse de un sistema definitivo de IVA. Partiendo de las conclusiones que puedan sacarse del presente debate, y según lo anunciado en su programa de trabajo para 2011, la Comisión Europea presentará a finales del presente año una Comunicación en la que se establecerán las áreas prioritarias en las que se realizarán cambios legislativos a nivel europeo.
 
Lo más seguro es que después de este baile de cifras mareantes y la introducción de la consulta sobre el futuro régimen del IVA que realiza la Comisión Europea más de uno se esté preguntando ¿Cuál es el régimen jurídico del IVA y por qué es tan importante lo que se decida en Europa acerca de este impuesto indirecto? ¿Cómo puede afectar esta futura reforma a la hostelería española? Vayamos por partes. En principio son los Gobiernos nacionales, y no la Unión Europea, quienes deciden la cuantía de los impuestos. Pero toda regla tiene excepciones, y en política fiscal, una de ellas, es el impuesto sobre el valor añadido que requiere de la intervención de la Unión Europea. Esto se debe a la importancia fundamental del IVA para el correcto funcionamiento del mercado único y la competencia leal en toda la Unión. De ahí que sea la Unión Europea, y en concreto, el Consejo de Ministros de Economía (ECOFIN), quien fija los límites máximos y mínimos a los tipos aplicables. Además, las normativas y tipos del IVA deben respetar el principio básico de la Unión Europea de que las decisiones fiscales se toman por unanimidad. El ECOFIN autoriza excepciones a los tipos normales de IVA, por ejemplo, para bienes y servicios que no compitan con los de otro Estado miembro o productos básicos de consumo cotidiano, a los que se les permite aplicar los conocidos como “tipos reducidos” o “tipos super-reducidos” de IVA.
 
Ahora la Unión Europea quiere reformar enteramente el IVA con vistas a reforzar su coherencia con el mercado interior y su capacidad como fuente de ingresos, mejorando su eficiencia económica y reduciendo al mismo tiempo los costes de cumplimiento de la normativa y de recaudación del impuesto. En el Libro Verde que acompaña la Consulta se establece que la solución ideal para maximizar la eficacia económica sería aplicar un único tipo de IVA a todos los bienes y servicios. Para la Comisión Europea, aunque la heterogeneidad actual de los tipos normales dentro de la Unión Europea y de los tipos reducidos aplicados por algunos Estados miembros (por ejemplo España aplica tipo reducido del 8% a los servicios prestados por hoteles y restaurantes) no parecen perturbar el mercado único, sí que aumentan su complejidad. Por ejemplo, las operaciones transfronterizas con bienes y servicios gravadas a un tipo reducido crean costes de cumplimiento de la normativa e inseguridad jurídica para las empresas.
 
La Unión Europea se está armando de razones para justificar un IVA con un único tipo normal para todos los bienes y servicios, y reducir al máximo la lista de bienes y servicios que puedan beneficiarse de un tipo reducido que también deberá ser el mismo en toda la Unión Europea.
 
No hace falta ser un genio en matemáticas para darse cuenta que si España aplica un 18%, uno de los tipos normales de IVA más bajo de la Unión Europea, cualquier armonización de los tipos de IVA a nivel europeo significará un aumento de este impuesto. Sólo Chipre y Luxemburgo con un 15% tienen un tipo normal de IVA inferior a España. Y, ¿qué pasará con el tipo reducido de IVA, que es del que se está beneficiando la hostelería española?. En primer lugar, no es seguro que los servicios prestados por hoteles y restaurantes conserven la posibilidad de seguir aplicando un tipo de IVA reducido, que también será armonizado al alza.
 
Pero la reforma del IVA que se está debatiendo es mucho más profunda y va más allá de una simple armonización de los tipos normales y reducidos del IVA: Se plantea abolir algunas exenciones; dificultar las deducciones cuando el servicio que se está intentado deducir también se use para fines particulares (por ejemplo, comida de negocios en restaurantes o viajes de negocios); fortalecer la armonización del impuesto usando Reglamentos europeos de aplicación directa a las legislaciones nacionales de los países miembros en lugar de Directivas que dejan demasiado margen de maniobra a los Estados miembros; reducir la burocracia y el papeleo; favorecer a las pequeñas empresas (las empresas con un volumen de negocios anual inferior a un determinado umbral tendrán derecho a una exención del IVA); revisar como se recauda el IVA y la implantación de un sistema de “autoridad única”.
 
Hace unos días me llamó una periodista americana y me preguntó cuál era la posición de la hostelería europea ante la futura reforma del IVA. Le comenté que HOTREC, la patronal europea de la hostelería de la CEHAT es miembro, presentará en breve a la Comisión Europea la posición oficial de nuestro sector ante los múltiples cambios que se plantean, y que en el caso de los tipos aplicables y en las dificultades de deducción, serían tan perjudiciales para nuestro sector. Le comenté a la periodista, que si de algo adolece la Comisión Europea es de realizar estudios del impacto económico que tienen sus propuestas legislativas. Un aumento significativo del tipo de IVA aplicable a los servicios de hotelería y restauración europeos conllevaría un aumento considerable del precio de nuestros servicios y una gran pérdida de competitividad en relación a otros destinos turísticos. Las dificultades a las deducciones del IVA para viajes o comidas de negocios también nos perjudicarían gravemente. Son las contradicciones que nos llegan desde Bruselas. Un día sacan una comunicación catalogando el turismo como un sector clave para la creación de empleo y la recuperación de la economía europea, y al día siguiente están planteando hundirte con una drástica subida del IVA. Para entendernos, a Dios rogando y con el mazo dando.
 
No quiero ser pesimista pero tampoco les quiero llevar a engaños. Me da mucho miedo la Comunicación de la Comisión Europea que esperamos para finales de año y la consiguiente futura propuesta de Reglamento o Directiva que nos aguarda en un futuro próximo. Normalmente, confiaría que dependiendo del contenido de la citada propuesta de Reglamento o Directiva, algún país pudiera ejercer bloqueo en el ECOFIN. Pero no veo a ningún país europeo haciéndole ascos a recaudar más dinero con el IVA y poder justificarlo como una medida que viene impuesta por Europa. En otras palabras, a día de hoy, no veo tan remota ni disparatada la posibilidad que en tres o cuatro años los servicios prestados por los hoteles y restaurantes españoles tengan un IVA del 20%. Suerte que éramos un sector clave que debía potenciarse y protegerse…
 

Por Didac García Carreté, Director de Asuntos Europeos de CEHAT 
 
Ecofin, Consejo de Ministros de Economía de la Unión Europea
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