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Según el diccionario de la Real Academia Española la palabra lobby, proveniente del inglés, tiene dos significados: Vestíbulo de hotel y otros establecimientos como cines, teatros o restaurantes, especialmente si es grande; y grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses.

La cultura del “lobby” varía radicalmente entre los distintos países europeos. Si bien en los países anglosajones el lobby es una actividad transparente y regulada, en algunos países europeos, en los que incluyo el nuestro, todavía se percibe como una tarea opaca en la que de una forma poco lícita se pretende obtener beneficios del legislador. Esta mala concepción del lobby nos ha causado un grave retraso y más de un disgusto por falta de visibilidad y comunicación con nuestros interlocutores legislativos en cuanto a las políticas europeas se refiere.

Una de las teorías del origen de la palabra “lobby” está estrechamente ligada con nuestro sector, en especial al lobby (vestíbulo) del hotel Willard de Washington durante la administración del presidente Ulysses Grant (1822-1885). Después de un largo día en el Despacho Oval, el presidente Grant solía ir caminando al hotel Willard, a dos manzanas de la Casa Blanca, para tomar un brandy, fumar un puro y sentarse. Ese momento era aprovechado por algunas personas conocedoras de la afición de Grant por el hotel Willard para rodearle, pedirle favores e intentar influir en sus decisiones. El propio presidente fue quien acuñó el término ‘lobbista’ a quienes se encontraban con él en el lobby del hotel Willard. Como dato curioso, les explicaré que fue en ese mismo hotel donde años más tarde Martin Luter King, escribiría su discurso “I have a dream”. Otra teoría menos romántica con nuestro sector, sitúa el origen de la palabra lobby en la Inglaterra de 1640 para referirse a aquellas personas que iban al lobby (vestíbulo) de la Cámara de los Comunes del Reino Unido, para tratar de influir en los parlamentarios. Sea cual fuese el origen de la palabra, el lobby, bien regulado, es en la actualidad un
elemento crucial de la democracia, ayudando y animando a grupos de distintos
intereses y orígenes a organizarse para participar en el juego político.

Si el lobby europeo se caracteriza por algo es por su transparencia. Todos los lobistas que trabajan en Bruselas están acreditados y se conoce perfectamente qué intereses representan. La tarea de los lobistas es proporcionar a sus señorías los datos y la información que éstos precisan para que puedan tener un mejor conocimiento de la realidad de los distintos sectores sobre los que se pretende legislar. Si no se les prestara esta asistencia, sus señorías se basarían en los estudios de impacto económico realizado en despachos de la Comisión que poco o nada conocen de la realidad empresarial. Los ejemplos de propuestas legislativas sin sentido de la Comisión Europea que ponían en riesgo la viabilidad de nuestro sector y se han podido corregir desde el Parlamento Europeo o el Consejo están al orden del día. Sin ir más lejos, si se revisa el alcance de lo que proponía inicialmente la Comisión Europea para el Reglamento de etiquetado alimentario es para echarse a llorar. Erróneamente se cree que los lobbys sólo representan los intereses de grandes corporaciones o multinacionales. Nuestro sector es un claro ejemplo de lo contrario. HOTREC, la patronal europea de la hostelería, representa a 1,7 millones de establecimientos de hostelería en 26 países europeos, de los cuales el 99% de los establecimientos tiene menos de 50 trabajadores y el 92% tiene menos de 10 trabajadores.

HOTREC, como patronal y lobby europeo de la hostelería, ha sufrido durante años la falta de acción de sus miembros cuando llegaba el momento de la intervención, de la interlocución de las asociaciones nacionales con sus representantes en el Parlamento Europeo o  en el Consejo de la Unión Europea. En especial de aquellos países que no tenían una tradición de lobby con los llamados agentes políticos. HOTREC se alimentó de la acción de aquellos países, de aquellas asociaciones nacionales que sí tenían un canal de comunicación con los distintos agentes políticos en Bruselas. Y créanme, los países que tiraban del carro, a los que HOTREC agradecía las visitas al Parlamento o la información del Consejo, no eran países en los que el turismo fuese un sector principal de su economía. La principal consecuencia de esta situación era que nuestro lobby europeo siempre estaba a la defensiva. Sin las sinergias de todas sus asociaciones HOTREC no podía hacer más que intentar cambiar las propuestas legislativas en aquello que nos perjudicaba. Esto nos costó tener mala prensa en las instituciones europeas ya que siempre nos oponíamos a todo. Corría por los pasillos de la Comisión el apodo del “Dr. No”, pero eso ya forma parte de la historia y del libro de anécdotas de las instituciones europeas. No éramos una industria proactiva, que propusiera legislación, simplemente porque no teníamos la formación, la capacidad ni la habilidad de interactuar con nuestros representantes políticos en Bruselas.

Cuando en 2007, HOTREC y la Fundación Gaspart Bonet, decidieron crear la Fundación Europea de Hostelería (EHF, European Hospitality Foundation) para ponerla al servicio de los intereses de las asociaciones nacionales de hostelería europeas, pusieron sin saberlo, la primera piedra para la renovación de la patronal europea de hostelería y en especial, de su forma de relacionarse con los legisladores europeos. Desde la fecha en cuestión, la Fundación Europea de Hostelería ha organizado varios seminarios destinados a un mejor entendimiento por parte de las asociaciones nacionales de hostelería del entramado burocrático y legislativo de la Unión Europea, así como casos prácticos que han potenciado y facilitado el contacto de las asociaciones nacionales de hostelería con sus representantes en el Parlamento Europeo y en el Consejo de la Unión Europea.

El pasado 18 y 19 de Setiembre, la Fundación Europea de Hostelería organizó en Bruselas el Seminario “Understanding and lobbying the Eu decision making-process" que incluyó una visita a distintas Comisiones del Parlamento Europeo y un encuentro con la eurodiputada española Rosa Estarás, miembro de la Comisión Parlamentaria de Transportes y Turismo, que atendió durante más de una hora los ruegos y peticiones de los representantes de la hostelería de más de 15 países europeos. Entre los temas que se debatieron estuvieron presentes las malas prácticas de la distribución online, la futura Directiva de viajes combinados, la importancia de las infraestructuras que mejoren las comunicaciones, la propiedad intelectual, la simplificación de visados para los turistas de países emergentes, la futura clasificación hotelera europea y el futuro del IVA y algunos impuestos locales/regionales específicos para los turistas que hacen que seamos menos competitivos en relación a destinos fuera de la Unión Europea.
 
Ninguna acción es estéril en Bruselas si cuenta con el apoyo y la implicación real de la industria europea. No es de extrañar que de un tiempo a esta parte, se invite a intervenir a miembros destacados de HOTREC en las sesiones de las Comisiones Parlamentarias o se consulte con nuestra industria antes de cualquier movimiento legislativo en temas cruciales para nuestro sector. Impensable hace tan sólo unos años. El trabajo en la sombra de la Fundación Europea de Hostelería y de las personas que la hicieron posible está dando sus resultados, aunque, con la excepción de este artículo, no sea lea en ninguna parte.

Por Didac García Carreté, Director de Asuntos Europeos de CEHAT
Didac García y Ramón Estalella en la Comisión de Turismo del Parlamento Europeo
Didac García y Ramón Estalella en la Comisión de Turismo del Parlamento Europeo
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