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El presidente de la CEHAT ha destacado además el papel de los pioneros de la industria: "Sin ellos, nada sería posible"

Hablar de la industria hotelera en España es hablar de Joan Molas. El actual presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) inició su actividad a los tempranos 22 años (en 1974), cuando fue director de hotel. Entre 1975 y 1985, ejerció como director comercial de Unión Hoteles Independientes, recalando posteriormente en H10 Hotels como consejero delegado desde 1987 a 2002.

Actualmente, además de la presidencia de la CEHAT, preside la Confederación Empresarial de Hostelería, Restauración y Apartamentos turísticos de Cataluña, el Instituto tecnológico Hotelero (ITH), forma parte de la Junta Directiva de la CEOE, es Vicepresidente del Clúster  español de Turismo de Salud (SPAINCARES) y miembro del Consejo Asesor de TURESPAÑA.

Durante la celebración de Fitur 2017, conversó con Tourinews para reflexionarpunto por punto sobre los aspectos que más afectan a los empresarios hoteleros. Un repaso por el alquiler vacacional, las moratorias hoteleras y los retos del sector. 

Es inevitable abrir esta entrevista sin hablar sobre el alquiler vacacional, ¿cuál es su opinión?
Primero hay que decir que es un escándalo la mal llamada economía colaborativa, que lo que es en realidad es economía sumergida. El segundo escándalo, que arroja Frontur, es que de los 75,3 millones de turistas internacionales en 2016, el 19,4% (15,5 millones) se alojó en casas de amigos y conocidos. Es imposible que tantos millones de personas tengan familiares, conocidos y amigos en territorio español. 

¿Cómo se gestiona desde CEHAT una regulación sobre el alquiler vacacional tan irregular?
Puesto que fueron transferidas las competencias de turismo a las comunidades autónomas, intentar legislar de forma igual para todas es complicado, por lo que nosotros, desde la Confederación Española de Hoteles, lo que estamos haciendo es participar, ayudar y prescribir para homogeneizar al máximo la normativa y hacerla lo más parecida posible. Pero aunque consigamos la mejor de las normativas o legalicemos las viviendas turísticas estas, luego tenemos duda de que haya suficientes controles por parte de la administración pública. 

Entonces, ¿cuál es la solución?
El gobierno de España tiene la solución: control fiscal, control laboral y control de seguridad. Para ello, las plataformas que ofertan las viviendas turísticas deberían estar obligadas a que haya número de registro en cada vivienda y que el viajero que se aloje en este tipo de viviendas también sea sometido a un control mediante la ficha de policía. Además, a comunicar a quién pagan la reserva del apartamento o de la vivienda, consiguiendo, en principio, que aflore una cantidad tremenda de dinero negro y, en segundo lugar, hará que más de uno se piense ofertar su vivienda a través de este circuito. Si conseguimos esto, habremos dado un gran paso.

Mientras que en Madrid se dinamiza la construcción de un RIU Plaza en Madrid, en Barcelona se cierra las puertas a un Hyatt en la torre Agbar, ¿está ganando la partida la capital?

No lo debemos ver así. En Barcelona en estos momentos se está negociando el Plan Especial Urbanístico nuevo y este es el motivo. Nosotros lo que le pedimos a la administración pública, al Ayuntamiento de Barcelona, a la alcaldesa y a sus responsables turísticos el mayor diálogo posible para poder consensuar una ley que sea conveniente para todos y que respete a todos. Es decir, que no sólo piense en un colectivo sino que lo haga en términos generales, que no perjudique inversiones de grupos que vienen a mejorar, a aumentar la calidad y a crear nuevos puestos de trabajo muy importantes.

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