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El sector hotelero denuncia que han aumentado estos alojamientos turísticos fuera de la ley, mientras los apartamentos regularizados bajan

El empleo de viviendas como alojamientos destinados al uso turístico va camino de convertirse en un problema para Madrid. Según la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid, «en una estimación conservadora hay al menos 8.000 viviendas» destinadas a este fin que escapan de toda regulación y que se esconden entre los anuncios de alojamientos que sí cumplen con la normativa.

Estos apartamentos turístico piratas para turistas provocan todo tipo de inconvenientes como molestias a los vecinos que residen en el barrio, problemas de seguridad y la propia imposibilidad de reclamar en caso de que el servicio no se ajuste a lo acordado. A ello cabe añadir una legislación que los hosteleros no consideran suficientemente vigilante con este tipo de establecimientos.

La Asociación de Empresarios de Apartamentos y Viviendas de uso Turístico (APTUR) minimiza la magnitud del problema. Sin embargo, se muestra más generosa con las cifras, aun sin distinguir entre los apartamentos que se encuentran registrados y regulados y los que se hallan al margen. «Justo antes de que entrase en vigor la normativa del año 2013, en la capital había 12.000 viviendas que eran bien apartamentos turísticos, bien viviendas de uso turístico en casas particulares», explica el vicepresidente de la asociación, Andrés Medina. Un número que, apunta, ha bajado, «posiblemente», por dicha normativa.

La Asociación Empresarial Hotelera de Madrid protesta contra la regulación de 2013, que, en su opinión, establece las bases de una suerte de competencia desleal. «Las viviendas de uso turístico que se anuncian en internet tienen que estar en un registro que corresponde a la Dirección General de Turismo de la Comunidad. Lo hacen a través de una declaración responsable que da fe de que están en regla todas las licencias y autorizaciones necesarias para esta actividad», explica el asesor jurídico de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid, Javier Zamora.

«Actualmente, hay alrededor de 500 viviendas declaradas. El problema se produce cuando declaras tu vivienda de uso turístico y afirmas tener las licencias y obligaciones sin poseer la licencia para hacer un hospedaje en una casa de vecindad», proclama. «Por lo tanto», continúa, «la práctica totalidad son ilegales: estamos hablando de unas sedes de hospedaje a las que no se les exigen los mismos requisitos. Nadie investiga en las condiciones que se presta el servicio, ni el Ayuntamiento, ni la Comunidad, ni institución alguna».

Este planteamiento hace temer a los agentes implicados -vecinos, hosteleros y gestores de apartamentos turísticos- que se produzca lo ocurrido en Barcelona, donde barrios tradicionales han quedado invadidos por este tipo de establecimientos y los vecinos han organizado protestas por las molestias que ocasionan y la subida de precios que provocan en las casas de la zona. El representante de la Asociación de Empresarios de Apartamentos y Viviendas de uso Turístico descarta que pueda suceder algo parecido en Madrid, ya que la Ciudad Condal tiene más turismo.

Según el informe Exeltur, presentado por la consultora EY y Tourism & Law Abogados a principios de este verano, en Madrid existen 40.319 plazas de alojamiento de viviendas frente a 92.955 plazas de hotel. Es un panorama lejano al de Barcelona, donde las plazas turísticas (137.196) superan ampliamente las de hotel (92.955). Además, a diferencia de la capital catalana, donde el precio de la vivienda en las zonas céntricas ha subido un 2,4% pese a la crisis del sector inmobiliario, en las zonas análogas de Madrid ha habido un descenso del 10,2%.

La elección de una vivienda como alojamiento por parte de los viajeros es una tendencia al alza a nivel global con repercusiones locales. «El gran mérito de este tipo de negocios es que gracias a portales como Airbnb [la red más popular a nivel mundial para buscar este tipo de alojamientos] es que se ha vendido esta práctica como un gesto de economía colaborativa en lugar de como un importante negocio, que es realmente lo que es», señala el presidente de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid, Antonio Gil.

El informe de Exeltur confirma que el 93% de estas estancias en viviendas se pagan con una contraprestación económica, mientras que sólo un 7% corresponde a una red de intercambio de residencias en las que no hay dinero de por medio.

«Al hablar de las viviendas turísticas, no nos referimos a una señora mayor que tiene que alquilar una habitación de su casa para llegar a fin de mes. Esos casos son excepcionales. Nos referimos a grandes propietarios de viviendas y empresas que se dedican a la gestión de las mismas», indica Gil. Una hipótesis confirmada por APTUR, que defiende que la mayoría de sus asociados concuerdan con los perfiles descritos por los hoteleros.

Finalmente, en lo que respecta a las motivación para optar por este tipo de negocio, todas las fuentes consultadas están de acuerdo en que existe una jugosa fuente de lucro económico. «Un apartamento de unos 50 o 60 metros cuadrados en la calle Atocha puede aportar una renta de entre 700 u 800 euros al mes, unos 100 o 150 euros más que en un alquiler normal», apunta Medina. Una proporción muy cercana a la recogida en el estudio de Exeltur que matiza que, de media en la capital, esta modalidad da, frente a un alquiler de larga duración, una media de ingresos extra del 46%.

Fuente: El Mundo
http://www.elmundo.es/madrid/2015/09/07/55edd6b5ca47415f518b456e.html

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