Tras un buen año 2011, el sector turístico padeció en 2012 una crisis y un retroceso en España y Europa. Sabemos que esto ha de ponderarse con matices, porque así como el turismo representa en la economía española un porcentaje del PIB mucho mayor, aproximadamente el doble, del que representa en la economía mundial, también es verdad que en España el turismo va relativamente mejor, es decir: menos mal, que la economía de nuestro país. Ante la seria situación presente, el sector ha reaccionado con el dinamismo característico de las empresas, y se ha lanzado a hacer frente a los dos grandes retos que siempre plantean las crisis: recortar costes y buscar ingresos. En el ajuste de costes destaca el aprovechamiento de la tecnología y la reconsideración de los modelos de negocio, no con el objetivo de dar grandes bandazos y cambios radicales; es absurdo fantasear con que España puede, por ejemplo, limitarse a ser un país solo de turismo de lujo: lo lógico, y lo que muchas empresas están haciendo sabiamente, es concentrarse en ser competitivas y apurar al máximo la relación calidad/precio en cada escalón de los servicios que brindan. En el campo de la búsqueda de ingresos, también el turismo ha emprendido la estrategia acometida en otros sectores de nuestra economía para capear el temporal y crecer, a saber, la internacionalización. Aquí hay que mencionar asimismo la apertura de posibilidades complementarias, como el juego. En un contexto grave y convulso, los peligros han arreciado por los costes que el sector no genera, sino que soporta, como los impuestos y las tasas. Es verdad que toda crisis es una oportunidad, y creo que el turismo la afronta con conciencia y con responsabilidad, pero también con la fundada esperanza en un futuro mejor.

Carlos Rodríguez Braun
Doctor en Ciencias Económicas
Catedrático de la Universidad Complutense

Agencia oficial
| Normas de uso | Política de privacidad | Contacte |
Gestor de contenidos
desarrollado por
C2C Soluciones Powered by
SPC v2016 ®
SPC