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Ya lo apuntaba Ramón Estalella, secretario general de CEHAT (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos), en la mesa redonda sobre P2P en la que participó en el marco de la ITB, donde lo definió como “un nuevo canal de venta” y adelantó que “seguro que hay hoteleros interesados en colocar sus habitaciones en esos canales sin regular”. Y dicho y hecho: el primer hotel que se comercializa única y exclusivamente a través de Airbnb lo encontramos en Baja California (México), el Drift San José.
Uno de los objetivos declarados de Airbnb es ayudar a la gente a convertirse en micro-emprendedores, pero Stu Waddell está utilizando la web de reservas para ser un micro-hotelero en Baja California.
 
El pasado mes de enero inauguró el Drift San José, un hotel de ocho habitaciones en el centro histórico de San José del Cabo. Waddell convirtió el edificio de dos plantas en un establecimiento minimalista y modernista que combina el estilo de loft urbano con la historia ganadera de la zona.
 
El hotel sólo puede reservarse a través de Airbnb, lo que libera a Waddell de gestionar reservas, pagos, cancelaciones, ventas y marketing. De hecho ni siquiera tiene datáfono para las tarjetas de crédito.
 
La tarifa por noche es de 75 dólares (54,35 euros) y los clientes pueden elegir la habitación que quieran al llegar, en función de la disponibilidad.
 
Su propietario reconoce que empezó a trabajar con Airbnb sólo por ser “práctico, pero cuanto más lo utilizo más me doy cuenta de que me está atrayendo exactamente a mi público objetivo. Y dado que mi hotel no es tradicional y está en un destino lleno de ese tipo de establecimientos, la clientela de Airbnb ya está abierta a probar algo nuevo”.
 
El ‘Hotel Airbnb’ puede convertirse así en un nuevo segmento alojativo, aunando lo mejor del P2P y de la experiencia que ofrece un hotel, especialmente para aquéllos que buscan la interacción social que un establecimiento hotelero ofrece.
 
Drift centra su prioridad en sus clientes y en la energía que se crea entre ellos. Waddell enfoca su oferta en la demanda de entre 25 y 35 años y sus necesidades, aunque rápidamente ha descubierto que su hotel se adapta a una base de consumidores más amplia. Tanto es así que ha comprobado que atrae a un segmento de clientela de mayor poder adquisitivo por el ambiente anti-resort que se respira en su establecimiento.
 
Millennials
 
En este sentido explica las diferencias entre los Millennials, que responden al “aquí tienes tu llave, apáñate tú mismo”, y los Babyboomers, que buscan “que se lo hagan todo y no tener que preocuparse por nada”. Por lo que básicamente los Millennials dicen “no queremos que el hotel nos brinde una experiencia, queremos crear nuestra propia experiencia. Así que les doy una especie de pizarra en blanco. Sólo les ofrezco una plataforma para que puedan crear sus propias historias”.
 
La experiencia del producto es por tanto tan abierta como quiera el cliente. Ofrece una cocina común donde los huéspedes pueden preparar sus propias comidas, un par de patios para que la gente interactúe, una barbacoa y un jardín de lavanda en la azotea. De hecho, hasta las ventanas están diseñadas para que la gente pueda sentarse en el alféizar y conversar con otros clientes e incluso con la gente que pasea por la calle.
 
Su cliente objetivo es el espíritu independiente que quiere ser desafiado un poco y provocado de nuevas formas. En palabras de Waddell, “no quiere pagar por todos esos servicios complementarios que le ofrecen los hoteles tradicionales. Ellos sienten que esa oferta complementaria es el surf, la cultura y ese tipo de cosas”.
 
Para Waddell Airbnb es “el nuevo modo de viajar que la gente joven estaba buscando, porque puede ser lo que quieras que sea. Es casi como un club. Estoy utilizando su marca como un puerto de entrada a la mía y está siendo muy positivo para la gente abierta a nuevas ideas. Y parece que está superando sus expectativas, lo que es impresionante”.
 
A Waddell también le gusta la posibilidad que ofrece Airbnb de calificar a sus huéspedes, no teniendo así que limitarse a responder a sus comentarios. Según sus propias palabras, “crea una dinámica muy diferente, generando un sentimiento de comunidad”.
 
Sus principales mercados son San Francisco, Silicon Valley, Portland, Austin, Seattle, México D.F., Guadalajara y Colorado. A Waddell le gustaría expandir su marca en México y Sudamérica, siempre manteniendo las mismas trifas para asegurarse el tipo de clientela y de ambiente que quiere para la marca Drift. De momento lo primero que hará será habilitar unos áticos en la azotea una vez que reúna la inversión necesaria.
 
La información de referencia se encuentra disponible en Skift
 
Fuente: HOSTELTUR
 
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