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Solón de Atenas, político y poeta griego del siglo sexto antes de Cristo, insistía que “la sociedad está bien ordenada cuando los ciudadanos obedecen a los magistrados, y los magistrados a las leyes”. Lo que Solón no se imaginaba, es que veintiséis siglos más tarde, al haberse organizado nuestra sociedad en el marco jurídico de la Unión Europea con distintos niveles legislativos y jurisprudenciales, no tuviéramos claro qué magistrado o, mejor dicho, el magistrado de qué país debe hacer cumplir la ley. Y puestos a marear al bueno de Solón, la ley de qué país.
 
El “Alpenhof case” es un caso planteado este año al Tribunal de Justicia Europeo como cuestión preliminar para que éste se pronunciara sobre qué país tenía jurisdicción en el caso de disputas entre un hotel y un cliente residente en otro país comunitario, cuando el hotel hubiese hecho uso de su pagina web para cerrar la operación.
 
El Sr. Heller, con domicilio en Alemania, buscó información sobre ofertas hechas por el hotel Alpenhof, localizado en Austria, en su página web (la cual es accesible desde Alemania). Una vez obtenida la información, el Sr. Heller recibió una oferta del hotel vía email, la cual también fue aceptada vía email. El Sr. Heller disfrutó del servicio contratado pero abandonó el hotel sin liquidar el importe total de su cuenta. Por ese motivo, el Hotel Alpenhof interpuso una demanda en un juzgado austriaco.
 
La competencia del tribunal austriaco estaba en entredicho y de allí que interpusiera una cuestión preliminar al Tribunal Europeo de Justicia.
 
Y ¿qué dice la legislación europea al respecto? El Reglamento europeo 44/2001 que implementa el Convenio Bruselas I relativo a la competencia judicial y la ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil establece como regla general que “Las personas domiciliadas en un Estado miembro podrán ser demandadas en otro Estado miembro (…) en materia contractual, ante el tribunal del lugar en el que hubiere sido o debiere ser cumplida la obligación que sirviere de base a la demanda
 
Sin embargo, la sección 4 del mencionado Reglamento regula un régimen específico para los contratos celebrados por los consumidores. El artículo 15-1c establece que en materia de contratos celebrados por el consumidor, se aplicarán las reglas de la mencionada sección 4 “ (…) cuando la otra parte contratante ejerciere actividades comerciales o profesionales en el Estado miembro del domicilio del consumidor o, por cualquier medio, dirigiere tales actividades a dicho Estado miembro o a varios Estados miembros, incluido este último, y el contrato estuviere comprendido en el marco de dichas actividades.” En cuyo caso, tal y como establece el artículo 16-2 “la acción entablada contra el consumidor por la otra parte contratante sólo podrá interponerse ante los tribunales del Estado miembro en que estuviere domiciliado el consumidor”.
 
Reglamento en mano, para decidir si el litigio entre el hotel Alpenhof y el Sr. Heller debía tener lugar en Austria, el país donde se ubica el hotel y se prestó el servicio, o en Alemania, el país de residencia del Sr. Heller, el Tribunal Europeo de Justicia debía dilucidar si el comerciante (hotel Alpenhof) puede considerarse que está dirigiendo sus actividades comerciales a otro Estado miembro por el simple hecho que su página web es accesible en otro Estado miembro. Y si así fuera, en qué condiciones.
 
Después de varios meses de espera, el pasado 7 de Diciembre, el Tribunal Europeo de Justicia hizo publico su fallo. La sentencia no podía ser más negativa para la hostelería. Si bien establece que la mera accesibilidad a una página web en un Estado miembro distinto del que el comerciante está establecido, no es motivo suficiente para considerar que el comerciante está dirigiendo sus actividades a otros Estados Miembros, el Tribunal Europeo de Justicia señala que se aplicará el régimen específico para los contratos celebrados por los consumidores cuando el comerciante haya manifestado su intención de establecer relaciones comerciales con consumidores de otro(s) Estado(s) miembro(s), incluyendo el del domicilio del consumidor.
 
Y, ¿cómo sugiere el Tribunal Europeo que se evidencia que el comerciante estaba previendo hacer negocios con consumidores con domicilios en otros Estados miembros, incluyendo el Estado del domicilio del consumidor? Pues proporcionando una lista de ejemplos entre los que destacan la naturaleza internacional de la actividad; proveer itinerarios desde otros países para llegar al lugar donde se encuentra el comerciante; mencionar los números de teléfono con códigos internacionales; hacer mención/uso de una lengua o moneda distinta de la generalmente usada en el Estado miembro donde esta establecido el comerciante; ofrecer la posibilidad de hacer y confirmar una reserva en esta otra lengua. En mi opinión, cuando el Tribunal Europeo realiza la lista de ejemplos que claramente nos perjudica, no se limita a interpretar la legislación vigente sino que está legislando y en consecuencia, excediendo sus competencias.
 
En las páginas web de los hoteles podemos encontrar varias de las evidencias mencionadas por el Tribunal Europeo de Justicia : naturaleza internacional de la actividad, varias lenguas extranjeras, etc. Así pues, la jurisprudencia comunitaria considerará que los hoteles dirigen sus actividades a otros países de la Unión Europea y se verán forzados a interponer demandas o ser demandados en otros países cuando litiguen con un cliente residente en otro país comunitario, incluso si la ley aplicable al litigio es la ley del país donde se halla el hotel. Es importantísimo que no confundamos fuero o competencia de los tribunales, que es lo que se determina en esta sentencia, con la ley aplicable (regulada en el Convenio de Roma I) para resolver el conflicto y que no se ve alterada por esta sentencia.
 
Para entendernos. En el caso de que un hotel de Menorca tenga un conflicto con un cliente residente en Finlandia, el hotelero se verá forzado a interponer una demanda o a litigar como demandado en Finlandia, aunque la ley que deberá aplicar el juez finlandés para resolver el conflicto sea la española.
 
La sobreprotección al consumidor que emana de la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo nos llevará a un sinfín de situaciones inverosímiles y hará que los hoteles sufran las inconveniencias de litigar en el extranjero. Confiemos que el legislador europeo corrija los efectos negativos que esta sentencia ocasionará a nuestro sector. Porque cómo muy bien decía Solón de Atenas, hace más de dos mil seiscientos años, los magistrados deben obedecer a las leyes… no convertirse en legisladores.
 
Por Didac Garcia Carreté Director de Asuntos Europeos
 
Solón de Atenas
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