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La patronal europea de hostelería celebró su 72 Asamblea General el pasado 28 de Abril en Bratislava. En esta ocasión, la Asamblea tuvo la duración de un día, ya que el día 29 de Abril se le dedicó un Seminario monográfico a la mal llamada economía colaborativa. Con este artículo no añadiré más tinta a una cuestión que sólo se puede enfocar con la voluntad política de hacer cumplir la ley. ¿O las leyes no son para todos?  ¿Y si parte de la actual oferta ilegal pudiera reconvertirse en legal con la modificación de la ley o una desregularización del sector? En ningún caso se podría aceptar una legalización a mida, es decir, que a los nuevos agentes económicos se les exigiera menos que lo que debería cumplir la existente oferta reglada. Poco más que decir en relación a una temática de la que hace poco hemos sabido que la Comisión Europea anunciará su agenda en Septiembre de este año. Todos los sectores afectados por la mal llamada economía colaborativa llevamos cinco años pidiendo acción política desde las instituciones comunitarias y desde la Comisión Europea tienen la desfachatez de anunciar que sólo en Septiembre darán a conocer su agenda. Pues nada, que sus señorías disfruten del verano. De hecho tampoco pondría la mano en el fuego que publicaran nada en Septiembre… ya el año pasado anunciaron que después del verano publicarían las líneas maestras sobre la economía colaborativa. ¿Han visto nada publicado? Falta voluntad política.

 

El tema estrella de la Asamblea General fue la distribución hotelera. La patronal europea de hostelería se reafirmó en la denuncia de las clausulas abusivas en los contratos de los hoteleros con los grandes portales de distribución. Las principales reclamaciones podrían resumirse en:

 

  1. No a la paridad obligatoria de precios. La paridad de precios impuesta obligatoriamente por ciertos distribuidores digitales pretende mantener idénticos precios para el mismo tipo de habitación e idénticas condiciones de reserva a través de todos los canales online e incluso canales de distribución offline. La amplia propagación de estos términos está eliminando el precio como un instrumento clave de mercado a disposición del empresario hotelero y distorsiona los resultados de la competencia.

     

  2. No a la paridad obligatoria de disponibilidad. Si se obliga por contrato al hotel a garantizar cualquier disponibilidad potencial online e incluso offline de habitaciones de forma simultánea a todos los distribuidores digitales, las reglas más básicas de la competencia se pondrían en entredicho.

     

  3. No a la mínima disponibilidad. La petición de los distribuidores digitales de un nivel mínimo de disponibilidad de habitaciones en cantidad y tipo es una barrera de mercado importante, especialmente para los hoteles medianos y pequeños y hoteles con puntas estacionales de demanda.

     

  4. No al acceso obligatorio a  toda la oferta del hotel (no “full content”). Un hotel que tiene que poner a disposición de los distribuidores digitales el listado completo de todos sus tipos de habitación y paquetes pierde la flexibilidad necesaria para ajustarse a los requerimientos del mercado.

     

  5. No a modelos de subasta opacos (biasing) que distorsionan los resultados de búsqueda en los ranking de los distribuidores digitales. El cliente debería saber si las listas de ranking de los distribuidores digitales se hacen atendiendo a otros criterios diferentes a la categoría por estrellas, precios o distancia. Especialmente, el cliente debería estar informado si el ranking está influido por la comisión adicional que el hotel está dispuesto a ofrecer.

     

  6. Claridad y verosimilitud de los precios en el marketing por motores de búsqueda (SEM). Los distribuidores digitales no deberían anunciar en sus páginas web descuentos en precios que no hayan contratado con el hotel y que no son capaces de ofrecer, y cuyo único objetivo es desviar demanda de la propia página web del hotel.

     

    Hasta la fecha, las autoridades nacionales de competencia de distintos países europeos han dado dos tipos de respuestas para resolver la cuestión de las llamadas clausulas MFN (“Most Favour Nation”) entre las que se incluyen las clausulas de paridad de precios en los contratos de distribución hotelera: La fórmula negociada entre la autoridad nacional de competencia y Booking.com, como ha sido el caso en Francia, Italia y Suecia, o la prohibición total como ha ocurrido en Alemania.

     

    El 21 de Abril del 2015 las autoridades de Competencia de Francia, Italia y Suecia llegaron a un acuerdo con Booking.com, mediante el cual las autoridades aceptaron los compromisos propuestos por Booking.com para resolver los casos de competencia nacional abiertos en estos tres países en relación a las cláusulas de paridad de precios. Aunque en principio estas concesiones solo debían aplicarse a Francia, Italia y Suecia, la compañía anunció su voluntad de extenderlas al resto de la Unión Europea. Los compromisos entraron en vigor el 1 de Julio de 2015 y tienen una duración de 5 años. En España “deberían” estar vigentes estos compromisos correctores de la paridad por voluntad de la compañía. Tal y como hemos podido saber recientemente, las autoridades nacionales de competencia de los 12 países europeos que habían iniciado investigaciones sobre si las MFN eran acordes a competencia europea han recibido instrucciones de paralizar cualquier investigación sobre Booking.com. El motivo es el inicio de una investigación a nivel europeo que determinará si los compromisos puestos en marcha hace un año han servido para corregir la situación contraria a competencia europea.

     

    La tardía reacción comunitaria se debe en muy buena parte a los últimos movimientos legislativos en Francia e Italia que han dejado en papel mojado los compromisos de Booking.com con las autoridades de competencia de esos países. El 9 de Julio la Asamblea nacional francesa tomó una decisión histórica: suprimir por ley (Ley Macron) cualquier cláusula de paridad de los contratos hoteleros y agencias de viajes online y calificar el tipo de contrato como un “contrato de mandato”. Se trata de la primera decisión a nivel legislativo en Europa que prohíbe explícitamente las cláusulas de paridad de precios de dichos contratos. Gracias a la ley Macron, los hoteleros franceses recuperan su libertad empresarial y podrán ofrecer a sus clientes cualquier oferta o descuento que consideren oportunos. Francia se convierte en el segundo país europeo después de Alemania, donde las autoridades públicas (vía autoridad nacional de competencia) deciden prohibir las cláusulas de paridad de precios en los contratos con las OTAS.

     

    Siguiendo el camino marcado por el vecino francés, el pasado 6 de Octubre del 2015, el Congreso italiano aprobó por ley la prohibición de la paridad de precios. El Senado se espera que confirme la citada ley en las próximas semanas. Es curioso que los compromisos que alcanzó Booking.com con las autoridades nacionales de competencia de Francia, Italia y Suecia y que en la actualidad se deberían estar aplicando en toda Europa, hayan sido prohibidos por ley en 2 de los 3 países con los que llegó a un acuerdo.

     

    En España, el gobierno saliente de las próximas elecciones generales debería encauzar sin miedo la cuestión de la mal llamada economía colaborativa y prohibir por ley tanto la paridad de precios así como el resto de clausulas abusivas en los contratos que regulan las relaciones de los hoteleros con los grandes portales de distribución hotelera. Una de las más celebres frases del escritor, aristócrata y militar francés del siglo dieciséis François de La Rochefoucauld fue que “si tuviésemos suficiente voluntad casi siempre tendríamos medios suficientes”. Por ese motivo, el próximo 26 de Junio, ¡todos a votar!
     

Por Didac García Carreté, Director de CEHAT de Asuntos Europeos

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