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El verano ya está aquí y, de nuevo, el auge de las viviendas de alquiler vacacional en algunos núcleos turísticos es el centro del debate. Como elemento conciliador, la petición desde todos los sectores implicados de una regulación sobre esta actividad económica.

Los empresarios hoteleros auguran un buen verano, con la llegada de 68 millones de turistas extranjeros, tres millones más que en la temporada pasada y con los primeros síntomas de recuperación de la demanda nacional. El turismo sigue empujando a la economía española y a los preocupantes datos del paro, que en verano caen acompañando a la temporada alta.

La Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (Fevitur), la plataforma que reúne a las principales organizaciones del sector del alquiler vacacional, ha reclamado su “aportación”. Para ello, ha realizado un estudio sobre el impacto social y económico de las viviendas de uso turístico en España, realizado por Esade. Entre los “titulares” que arroja este análisis, que el 14 % de los turistas que llega a España se hospeda en viviendas vacacionales y deja más de 2.600 millones en alojamientos y gastos complementarios.

Según Fevitur,  el 14 % de los turistas que llega a España se hospeda en viviendas vacacionales

El promedio de gasto por persona es de 477 euros por estancia, de lo que el 42 % se destina a comida, el 15 % en transporte y el resto en actividades culturales.

Son fundamentalmente extranjeros con una edad media de 46,8 años, apunta el estudio, cuyo autor, Gerard Costa, define este tipo de viajero como el de “familias extranjeras que buscan una vivienda práctica y hogareña, consumiendo en el comercio de alimentación y restauración de proximidad”. También se ha analizado a los arrendadores, pequeños propietarios que “solo disponen de una vivienda destinada a este tipo de uso y es una fuente de ingresos complementaria a su actividad”.

Y, como cabía esperar, el informe reafirma que las webs exclusivas para el alquiler vacacional siguen siendo el “motor estella” ya que el 98 % de los casos estudiados la reserva se realizó on line. Una de las plataformas de este alquiler vacacional Airbnb también ha cifrado el impacto de esta actividad; en concreto, según sus datos, son 320 millones de euros los que los viajeros dejan solo en Madrid.

El portavoz de una de las webs de referencia, HomeAway, Joseba Cortázar, asegura  a Efetur que la carencia de una legislación no favorece el desarrollo del sector, sino que “genera una inseguridad” sobre “cómo operar”. En cualquier caso estima que para establecer esta normativa, a su juicio, hay que cumplir con algunos requisitos, como que se consulte con el sector realmente, “que no son los hoteleros, sino las asociaciones con Fevitur a la cabeza, las plataformas y los propietarios”.

En este sentido, apuesta porque esta normativa debería desarrollarse en torno “al interés común”, de manera que se pueda seguir desarrollando esta “tendencia global” y con una reglas de juego “en base a la realidad de las viviendas de alquiler vacacional”. En este sentido señala tajante que “son viviendas, no hoteles, así que no ofrecen restauración, limpieza durante la estancia ni recepción”, por lo que “no se pueden establecer los mismos requisitos” que al resto de alojamientos.

Alojamiento ofertado por Airbnb en Brasil. Foto: cedida por la entidad.

Alojamiento ofertado por Airbnb en Brasil. Foto: cedida por la entidad.

 Los hoteleros

Por su parte, desde Exceltur, la organización que agrupa a las principales empresas del sector turístico, se ha alzado la voz para pedir más regulación ante el creciente número de viviendas de alquiler para uso turístico, impulsado por Internet. También a golpe de informe aseguran que “una parte relevante de esta oferta pertenece al ámbito de la economía sumergida” y que “la contribución fiscal adicional que potencialmente se podría recaudar pudiera alcanzar los 800 millones de euros”. Su informe habla de una actividad de crecimiento “exponencial” y “sin apenas control” que “pronto puede afectar a la sostenibilidad del sector turístico”.

El vicepresidente ejecutivo de Exceltur, José Luis Zoreda, denunció durante la presentación que este tipo de alquileres -que superan las 2,7 millones de plazas frente a las 2,4 millones de los establecimientos reglados- son “un negocio claramente lucrativo, con un crecimiento desbordante”, que se ha visto favorecido por “una normativa muy exigua”. De hecho, sólo seis comunidades autónomas -Aragón, Baleares, Canarias, Cantabria, Cataluña y Madrid- han regulado esta actividad y no lo han hecho de manera homogénea, detallaba el informe.

El informe de Exceltur indica que se ha legislado en sólo seis comunidades autónomas pero no lo han hecho de manera homogénea

Por su parte, el secretario general de la Cehat, Ramón Estalella, explica Efetur que la situación de alquilar viviendas no es nueva, pero que con Internet se han cruzado miles de ofertas y demandas y ha crecido “de manera exponencial”. “No estamos ante ningún tipo de modelo”, subraya, sino contra “los impactos negativos” entre los que cita el incremento de la economía sumergida, los efectos nocivos en algunas ciudades, en la generación de empleo y en las garantías a los turistas.

Por ello, insiste en que el sector pide que este tipo de alquiler “compita como una actividad turística más y que tal y como existe una normativa hotelera, otra de cámpings, otra de casa rurales y demás, exista normativa de viviendas de alquiler vacacional” con una normativa “lo más homogénea posible” para que se normalicen “tanto los pisos como las plataformas”.

La condición primera, un registro, para que empiece a tratarse como una actividad económica y no como “economía colaborativa“.

 El caso de la Barceloneta

La zona de la Barceloneta fue uno de los focos de este enfrentamiento el verano pasado. Las imágenes sobre la ingente cantidad de turistas y sus comportamientos incívicos durante la temporada pasada dieron la vuelta al mundo y los vecinos de este antiguo barrio de Barcelona comenzaron a movilizarse. Asentado en unos terrenos ganados al mar en el siglo XV, el barrio de La Barceloneta, donde viven 16.000 personas, es invadido cada verano por hordas de turistas, atraídos por sus callejuelas, sus casas bajas, su deliciosa gastronomía y por su idílico enclave, junto a las playas que Barcelona adecentó gracias a los Juegos Olímpicos de 1992.

Unas jóvenes charlan frente a una oficina de alquiler de pisos turísticos de La Barceloneta, en una imagen de archivo. EFE/Marta Pérez

El Ayuntamiento entonces ya anunció mano dura y controles en los apartamentos del denominado como turismo low cost, pero aún así se sucedieron las protestas.

Sobre este aspecto, Joseba Cortázar se muestra convencido de que el problema es el “modelo turístico” que se ha desarrollado en la ciudad y argumenta que este tipo de turismo “low cost” y “de borrachera” también se da en núcleos donde predomina los alojamientos hoteleros como en algunas zonas de Mallorca. También insiste en que se trata de un caso bastante puntual, pues en la mayoría de los casos los viajeros que utilizan el alquiler vacacional son familias que no generan ningún problema de convivencia.

El recién estrenado gobierno municipal ha colocado entre sus principales objetivos tomar cartas en el asunto. Así, la pasada semana acordó suspender oficialmente un año la concesión de licencias de todo tipo de alojamientos como paso previo a la creación de un Plan especial de Regulación del Sector.

La paralización de licencias turísticas durante un año afecta a hoteles, aparthoteles, apartamentos turísticos, pensiones, hostales, viviendas de uso turístico, residencias de estudiantes y albergues juveniles. Entre los proyectos afectados por la moratoria se encontrarían el de conversión de la Torre Agbar en un hotel de lujo de la cadena Hyatt, pese a que los promotores aún no han formalizado los trámites en el ayuntamiento para que el singular edificio opere como establecimiento hotelero, y el también hotel de lujo previsto en la Torre Deutsche Bank, en la confluencia de Passeig de Gracia con Diagonal.

Estalella entiende que, el parón, “mientras no sea largo no nos parece mal, para poder recomponer todo” y poder estudiar cómo  evitar los “impactos negativos del turismo para la propia ciudadanía”.

Argumentos e intereses bien distintos, lo que sí parece claro es que todos abogan por una regulación clara que impida que se siga denostando la imagen del destino España en algunas zonas hasta poner en peligro la gallina de los huevos de oro de la economía, justo ahora que se vislumbran los primeros síntomas de recuperación.

Fuente: EFETUR
http://www.efetur.com/noticia/viviendas-alquiler-vacacional/

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